domingo, 2 de mayo de 2010
El Vagón
Lunes, 14 de diciembre. Parece que el invierno se ha decidido a llegar de verdad definitivamente y para comprobarlo partimos dirección Burgos. Hoy le toca el turno a El Vagón. Llegamos a Burgos y el frío castiga de lo lindo. Tenemos una entrevista en Onda Cero. Apenas 15 minutos escasos de entrevista y salimos dirección a El Vagón. El lugar está en el mirador del Castillo, tras unas cuantas vueltas conseguimos llegar al sitio, “Esme” ha decidido dejarnos solos. El lugar es precioso, un local que imita un antiguo vagón de tren y junto a él, un verdadero vagón que sirve de escenario en los meses de verano. Las vistas impresionan, se divisa todo Burgos con la Catedral como protagonista. El frío es aún más cortante debido a la altura pero vale la pena. Una vez en el local conocemos a Joaquín, un chaval de 69 años que se nos presenta diciendo que es un asiduo de los conciertos de El Vagón. Joaquín es de esas personas a las que vale la pena conocer, un “Bon vivant”. Se le ve vivido y ágil, audaz y avispado. Nos enseña fotos de muchas actuaciones y prometemos una los tres juntos al final del concierto. En la prueba tenemos algún que otro problema técnico por la ausencia de ídem, pero, como siempre, en el último momento, conseguimos que todo funcione como es debido. Cuando llega el momento de la actuación el ambiente es agradable, cálido y tenemos un público del que sospechamos que ha venido a escuchar. Atacamos los primeros temas y nuestra sospecha se confirma, el público es cómplice y se divierte y nosotros con ellos. Joaquín demuestra ser uno de los más jóvenes del lugar y no deja de bailar y hacer fotos. Siempre lo digo, la edad sólo se encuentra en el espíritu, alma, corazón o como cada cual quiera llamarlo, y Joaquín lo tiene muy joven. Lo pasamos bien y decidimos atacar alguna que otra versión. El concierto es un constante feedback con la gente y es precioso ver la nieve caer a través del cristal mientras haces aquello que más te gusta hacer. La actuación termina con todo el mundo viajando en el mismo tren, hoy hemos compartido vagón, música y vida. Una noche de frío en la que volvimos a encontrar calor. Tras el concierto la foto con Joaquín, alguna firma y unas copas para combatir la helada, esos si, con hielo. Salimos a disfrutar de la nieve como niños y disfrutamos de la vista y el momento. Ron y pizza, nieve y calor, noche de contrastes, noche de belleza. Nosotros vivimos de eso, nosotros moriríamos por eso. Gracias Oscar, gracias Joaquín, gracias Blanca. Gracias Burgos. Joel Reyes.
domingo, 25 de abril de 2010
Fnac Plaza Norte, Presentación de `Cruce de piernas´ y fiesta privada
Sábado, 12 de diciembre. No, no pretendemos batir ningún record. Las circunstancias vienen así y hay que aprovecharlas. Hoy tenemos triplete. Tres conciertos a lo largo de la tarde y la noche. ¿Quién da más? Sabemos que será una tarde-noche muy larga y estresante, pero… ¿quién dijo miedo? Nos lanzamos a por ello con todas las ganas del mundo. Podemos con eso y con más.
Primera cita: Fnac Plaza Norte en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Llegamos a Madrid y nos separamos de Chuso ya que él tendrá que anticiparse para preparar el tercero de los conciertos del día. Nos aconseja que nos lo tomemos con calma y le decimos que lo intentaremos aunque no prometemos nada, nos conocemos.
Llegamos a la Fnac con tiempo más que suficiente. La prueba no nos lleva más de 10 minutos. Todo perfecto. Suena de lujo y no ha habido ningún problema, tenemos media hora para relajarnos y tomarnos una cerveza que sabe a gloria. Cuando llega la hora, la sala está llena una vez más y salimos sonrientes al escenario, dispuestos, de nuevo, a dar lo mejor, pero por esas extrañas cosas de los directos, los duendes no están de nuestra parte esta vez. Lo que en la prueba fue una balsa de aceite, se convierte en un infierno. Atacamos “Bienvenidos a mi mundo” y mi guitarra, de pronto, está a un volumen ensordecedor en los monitores internos. Me es imposible separar mis manos de las cuerdas sin que un tremendo acople lo inunde todo. Mis gestos a Javi, el técnico, son ostensibles, pero este me mira sin entender nada y sin saber bien lo que está pasando. Niego con la cabeza para mostrarle que la cosa no mejora, pero terminamos el tema como podemos y para ese momento las sonrisas se han tornado en desconcierto y nervios. Paramos e intentamos solucionar el problema, un mal contacto ha sido la causa, una vez solucionado, arrancamos de nuevo e intentamos quitarle hierro al asunto. Nos cuesta dos o tres temas entrar de nuevo pero finalmente lo hacemos y todo empieza a funcionar. Hay muchos niños y eso siempre hace que todo sea más sencillo. Terminamos con la gente sonriente y la sonrisa vuelve a nuestros rostros. Una muesca más en el revolver. No hay tiempo de nada. Recogemos, un par de firmas y camino del DREAMS OPEN BAR en el PALACIO DE HIELO (Madrid).
Jesús Yagüe, presenta su libro, CRUCE DE PIERNAS, un thriller psicológico que tiene muy buena pinta (ya me he leído algunas páginas) y nosotros abrimos fuego en el acto con una actuación de apenas 45 minutos. En los tiempos que corren, escribir un libro y grabar un disco estarían en el mismo grado de locura en un tratado de “trastornos de lo que debe ser”. Me encanta la gente que lucha por lo que cree y lo lleva a cabo, qué sería de la cultura sin cuatro románticos que se empeñan en remar contracorriente. El arte forma parte de nuestro día a día de forma más o menos consciente y un mundo sin expresión artística sería gris y amorfo, plano y monótono. La gente que iguala a creadores con “gente que no quiere dar un palo al agua” debería pararse a ver lo mucho que se trabaja en nuestro oficio. La de horas que se dedican a cambio de “nada” (en lo que a lo económico se refiere). No vivimos del aire, pero nos cuesta respirar sin el aire que nos aporta nuestra “bendita locura”. Entiendo que en un mundo como el que vivimos cueste entender que alguien dedique tanto esfuerzo para obtener una compensación económica mínima o inexistente, pero así es, en nuestro particular “manifiesto” prima la libertad y la paz que da el ser fiel a tu impulso por encima de la tranquilidad y la seguridad de tener un oficio “de provecho”.
En fin, tras otro de mis delirios, reconduzco la situación. Llegamos ya con un poco de retraso sobre el horario previsto y el caos es la nota reinante. Conozco esos días perfectamente. Todo el mundo está a todo y a nada y es difícil coordinarlo todo y que nada falle. La prueba es bastante anárquica y de nuevo se reproducen los nervios de la Fnac, pero al final, milagrosamente, conseguimos que todo suene con más o menos decencia. Sin apenas tiempo para meternos en situación, atacamos el primer tema, la gente está dispersa, pero poco a poco parecen ir entrando, a nosotros nos cuesta despegarnos del estrés, pero disfrutamos de los temas. Jesús es una gran fan de Bon Jovi y nos pidió un regalo “Wanted dead or alive”, hace mil años que no la tocamos, pero eso nunca fue un obstáculo para nosotros. Nos lanzamos a por ella y conseguimos llamar la atención de casi toda la audiencia. No nos sale nada mal. El aplauso es generalizado y Ramonet y yo nos dedicamos una sonrisa. Terminamos con la gente cantando el coro de “Malacabeza” y sin apenas tiempo, recogemos ya con un nivel de estrés más que preocupante. Las llamadas y mensajes se suceden “vamos tarde, vamos tarde”. No hay tiempo de despedidas. Felicitamos a Jesús, firmamos algunos discos y nos disculpamos ante todos. Adiósssss.
Nuestro tercer asalto es un acto privado. Una fiesta en un restaurante en la que alternaremos algunos temas de Malacabeza con versiones, no lo consideraría un concierto de Malacabeza, más bien de “RqueR” pero creo que es digno de ser contado dentro de la locura de este día.
Llegamos ya con la lengua fuera y un grado de nervios más que elevado. El equipo está montado y probado gracias a Chuso que nos tranquiliza diciendo que todo está ok y que es el momento de relajarse y disfrutar. Aún quedan más de 2 horas de actuación por delante. La prueba es fugaz pero efectiva y necesitamos un poquito de ron para engrasar la máquina. Hace mucho que no tocamos la inmensa mayoría del repertorio de esa noche, pero las tablas hacen su trabajo y empezamos el concierto con seguridad y ganas. La reacción de la gente es muy buena desde el principio y los primeros temas suenan compactos. El sonido es impecable y nosotros empezamos a soltarnos. La gente lo pasa bien y nosotros empezamos a hacer lo mismo. Intercalamos temas de Malacabeza entre clásicos infalibles y todo funciona (“Que hace una chica como tú en un sitio como este”, “Insurrección”, “Personal Jesús”, “Cuéntame”, “Embrujada”, “Dicen”, “Malacabeza”, “Maneras de vivir”). Terminamos la primera parte con un “Santa Lucía” del maestro Miguel Rios en la que Chuso se sube para delirio de la gente que corea su nombre (qué habrá estado haciendo en nuestra ausencia ;)).
Algo de cena para no caer desmayados y atacamos la segunda parte. Estamos osados y hacemos algún que otro tema que apenas recordamos, nos atrevemos con una versión más que libre del “Resistiré” del Duo Dinámico, una de las mejores letras, a mi parecer, que se han escrito en la música pop de este país y llega otro momentazo. Lydia se sube a cantar “Perfect” de Fairground Attracttion y deja a todo el mundo con la boca abierta por su espontaneidad y frescura. Nosotros, a esas alturas, ya estamos tan entregados como el resto de la gente y disfrutamos de lo que queda de concierto. Terminamos con un “A hard day´s night” de The Beatles en el que todo el mundo nos acompaña. Juego, set y partido. Como dijo Chuso, las dos orejas y el rabo. Felices pero exhaustos nos abrazamos. Ya no nos queda más dentro, así que hay hueco para el último ron. Esta noche dormiremos como bebés… e igual de felices. Joel Reyes
lunes, 19 de abril de 2010
Delight
El viernes, 11 de diciembre le toca el turno a Laguna de Duero, al ladito de Valladolid. Laguna es el lugar donde vive una de mis mejores amigas, Rosa Eva, a la cual hace mucho que no veo. Esa ya es razón más que suficiente para que el día sea especial. Hoy de nuevo nos acompaña Chuso. Otra motivación extra. Se hará cargo del sonido y la conducción, además del buen rollo, las risas y los chistes malos (de los nuestros, “yinidiguiní”). Llegamos al DELIGHT y nos recibe Alfonso, un tipo amable que se le ve por la labor. El local está lleno de postres del concierto y pone todo de su parte para facilitarnos las cosas. Tras unos problemillas técnicos, logramos conectar. Llega la hora del concierto. El local está bastante lleno, pero no todo el mundo ha venido a ver el concierto. Los hay atentos, pero también que están más por la labor de hacer todo el ruido del que son capaces y llamar la atención todo lo posible. El equipo no da para más y tenemos acoples y problemas durante gran parte del concierto. Chuso intenta domar a la bestia pero no enviamos nuestras naves a luchar contra los elementos. Al final, como siempre, conseguimos amansar a la parte más dispersa de la audiencia y aprobamos con corrección, más gracias a nuestro oficio que a las facilidades. Los que han estado por la labor nos felicitan y han disfrutado. Lo hemos dado todo, tanto Ramonet y yo, como Chuso, al que le ha tocado bregar con mil problemas técnicos. La garganta se resiente debido al esfuerzo de intentar estar por encima del volumen del local. Tras el concierto podemos relajarnos un ratito y disfrutar de la noche. Al día siguiente, antes de iniciar nuestro maratón, tenemos tiempo de disfrutar de las bondades de la cocina de Laguna y de sus impresionantes caldos acompañados de Rosa Eva, Javi y el pequeño Iván, que está hecho un elemento de cuidado. Fue breve, pero en enero estaremos de vuelta. Prometemos más y mejor.
domingo, 11 de abril de 2010
Café Libertad (o Libertad 8)
Tras unos breves pero merecidos días de descanso, volvemos de nuevo a Madrid y a nuestro querido Libertad 8. Miércoles, 9 de diciembre. El frío se posa sobre Madrid, pero menos de lo que debería para la época del año en la que estamos. Llegamos al Libertad y uno siempre se siente en casa. Tanto Julián como nosotros sufrimos durante la prueba de sonido por el barullo de la gente que ha asistido a la presentación de una edición muy especial y cuidada de Peter Pan. Siempre me cayó bien ese personaje. Supongo que todos los que nos dedicamos a esto tenemos algo de Peter Panes. El tiempo nos escruta, la sociedad nos vigila y aconseja que nos redimamos de ese pecado que es el querer vivir según tus normas, siempre entre muchas comillas. En fin, divagaciones aparte, la noche se alegra en cuanto mi amigo Alex, Tito Alex para unos, El Budas para otros, entra por la puerta. Hacía mucho que sus interminables viajes por Asia me habían privado disfrutar de su compañía y su presencia. Más tarde, ya con el concierto avanzado, también aparecerá Benja, aunque apenas podemos cruzar unas palabras puesto que debe retirarse pronto a sus aposentos (tenemos unas cervezas y unas charlas pendientes, hermanos, os echo de menos). También aparece Alvarito junto a Flaco y demás colegas del metal (¡que grandes las noches en la Excalibur!) y mis ganas de subir al escenario ya están en todo lo alto. Siempre hay caras nuevas, pero las de la gente que quieres son un acicate extra. Me propongo hacer un concierto prácticamente a la carta, dejándome llevar por la gente y el momento y eso voy haciendo para el desconcierto de Ramonet que a duras penas sabe el tema que viene en cada momento. Vamos desgranando los temas del disco y aprovechamos para enseñar muchos de los nuevos que, día a día, cada vez lo son menos: “Vertedero amor”, “Concédeme este vals”, “Extraña forma de querer”, “Flor de bar”… y como estamos a gusto, nos regalamos una concesión a nuestras raices y nos marcamos un “Is this love” de Whitesnake para los melenudos del lugar. Ya en los bises “Si supieras”, “Por esta noche”, “Perfect” de Fairground attracttion y acabamos un día más conjurándonos al futuro con “Todo va a salir bien”. De eso estoy seguro. Soy rico en amigos y ese es mi mayor tesoro.
sábado, 3 de abril de 2010
Ágora Café
Con un poquito de pena por lo bien que lo hemos pasado y por todo lo que se nos ha quedado por ver, abandonamos tierras cordobesas y ponemos, de nuevo, rumbo a Granada, pero esta vez a Motril, junto al mar, donde nos espera el Ágora Café. El viaje resulta impresionante, vamos bordeando la costa y el sol nos acompaña en el viaje. Un día espectacular. Las ventanillas bajadas y el aire golpeando en nuestra piel en pleno Diciembre, me alegraría si no fuera porque no es normal esta temperatura cuando estamos acercándonos a la Navidad. Algo le estamos haciendo al planeta y quién quiera seguir sin verlo, que se vaya preparando para toparse con la realidad. Su manera de levantar la mano y quejarse son estas temperaturas en pleno diciembre, pero hay quién lo arregla todo diciendo que no lleva nada bien el frío. Como decía el otro día un taxista cuando llegamos a Madrid y le preguntamos el tiempo que había hecho, ha hecho bueno, es decir, un frío de cojones, que es lo que tiene que hacer en esta época del año. Pues eso.
Ya en Motril nos espera una entrevista en Radio Costa Tropical. Casi hora y media de entrevista en “All Stars”. Andrés nos hace una entrevista en profundidad y yo me caliento más de la cuenta. Acabo despotricando contra políticos, industria musical y la televisión, por llamarlo de alguna manera, que tenemos en la actualidad en este país. Me quedo a gusto. A la salida de la radio no me espera ningún coche patrulla.
Llegamos al Ágora. Nos recibe María. La buena gente abunda por esta tierra. Otra gran noche se avecina. Cada vez lo vemos con más facilidad. Nos vamos a picar algo y Rosa, la chica que conocimos en la Tertulia, se presenta con toda su pandilla. Congeniamos casi de forma automática con todo el mundo. Es tan sencillo. De regreso al local ya lo vemos claro. Lo pasaremos bien. Llega el momento y salimos con el viento a favor. Desde el principio nos sentimos inspirados y la complicidad con la gente es total. El local está lleno ya en la tercera canción. Nos sentimos en casa e incluso cometo la osadía de contar un chiste. La gente ríe, con lo que soy yo contando chistes. Celebramos el cumpleaños de Rosa y cae dedicatoria, como está mandao. Nos pide “Concédeme este vals” y nosotros se lo concedemos. Ese tema ya cuenta con una fan, y sabemos que vendrán más.
Al final nos regalamos con unas cuantas versiones porque estamos a gusto y nos apetece: “I´m yours” de Jason Mraz, “El sitio de mi recreo” del maestro Antonio Vega, “Embrujada” de Tino Casal y de nuevo terminamos cantando con toda la gente “Todo va a salir bien”. Lo hemos vuelto a hacer, nos decimos al terminar. Cada vez lo decimos más a menudo.
De nuevo fotos, firmas, risas, muchos discos vendidos y mucho arte. La gente nos felicita y asegura haberlo pasado genial. Nosotros más. Gracias María, gracias Rosa, gracias Andrés, gracias Motril. Nos estamos acostumbrando a lo bueno, es tan fácil hacerlo.
domingo, 28 de marzo de 2010
La Espiga, Córdoba.
3 de diciembre. Destino: Córdoba. A Ramonet lo tengo frito, pero para los que no lo sepan, diré que ahí, en Córdoba, están mis raíces, de ahí, de Córdoba, son mi padres (concretamente de Carcabuey) y casi toda mi familia, que ahí, en Córdoba, aún no había tocado nunca y que en Córdoba es uno de los sitios del mundo donde más ganas tenía de tocar. Salimos de Granada con lluvia pero a medida que nos acercamos a la ciudad de la Mezquita (y tantas cosas bonitas), el cielo empieza a abrirse. Buena señal.
Llegamos a casa de mi primo Manuel Reyes (batería de Medina Azahara) y vivimos uno de los primeros momentos emocionantes de tantos que viviremos en los próximos dos días. En el salón de su casa, discos de oro, de platino, premios… estamos como dos niños pequeños y decidimos hacernos una foto con dos flamantes Premios de la Música que adornan uno de los muebles. ¡Como pesan! Ya estamos contentos. Si es que somos asín.
Hacemos una parada técnica para tomarnos el primer fino del día. Ramonet no lo ha probado nunca, a mi me retrotrae a los momentos con mi familia, con mis padres, con mis primos. Me siento feliz. Después a comer al Rinconcillo, al bar de Toñi. ¡Dios mío!, ¡como cocina esa mujer!. A las 3 de la tarde Ramonet y yo nos decimos que la crónica de Córdoba va a ser bien larga. Demasiadas cosas que explicar. Apenas tenemos tiempo para una ducha y salimos zumbando para hacer una entrevista y un acústico en Onda Cero Córdoba. Visto y no visto y a La Espiga, que es el lugar donde actuamos esa noche. Apenas llegamos nos recibe Rafi, que desde ya es mi prima segunda. Todo tiene su explicación. Una de mis primas se llama Rafi. A media tarde recibo una llamada de Rafi (La Espiga) y yo creo que es mi prima. Tras unos minutos de desconcierto y diálogo de besugos se deshace el entuerto. Es lo que tiene ser un Malacabeza. Nos encontramos muy a gusto desde el minuto uno y la noche promete. El sitio es acogedor y también nos recuerda al Libertad 8, de hecho, en las fotos lo parece.
Llega la hora del concierto y reconozco que las mariposas aparecen. Es un día muy especial para mi. Es la primera vez que actúa en Córdoba y la primera vez que lo haré ante gran parte de mi familia. Empiezan a llegar mis primos, la familia ha crecido mucho, en todos los sentidos. Los que eran niños ahora son hombres y mujeres que quitan el hipo, algunos han cambiado los Pokemon por cordobesas de ojos impresionantes. Los nervios ya son un hecho, pero me siento muy feliz. El local se empieza a llenar y llega la hora de la verdad.
Sabemos que es un día especial y así lo afrontamos, con ganas y una sonrisa en los labios. Los temas van cayendo y la gente nos acompaña en el viaje. El respeto y la guasa se alternan a partes iguales. Estamos muy a gusto y la gente también. Lo demuestran las sonrisas que todo el mundo dibuja. Nos sentimos valientes y seguros y cuando llega el momento de “La bien pagá” y “Báilame el agua”, me siento muy seguro y con ganas de dejarme el alma en cada nota. Mi familia me lleva en volandas y los piropos hacen que se les vea el plumero. El final del concierto en generoso en aplausos y sonrisas. No se puede pedir más. En los bises vale todo. Me atrevo a desafiar al silencio con un “Si supieras” sin micro ni amplificación. El silencio me presta sus oídos. Se me pone la piel de gallina y disfruto de cada segundo del tema. La gente ya ha cedido a cualquier estímulo. Acabamos con ese conjura multitudinario en el que se está convirtiendo “Todo va a salir bien” con todo el mundo cantando con nosotros. Ni en mis mejores sueños lo habría imaginado así.
Tras el concierto nos desborda la reacción de la gente. Acabamos con los discos, se nos quedan cortos. Rafa, un músico local se lleva 5 para regalar a su gente y nos deja la promesa de aparecer por el Libertad el día 9. Nos pasamos un buen rato firmando y haciéndonos fotos. Es, sin duda alguna, una de las mejores noches desde que la gira ha comenzado. Se quedará en mi recuerdo de por vida. Hacemos un intercambio de discos: Malacabeza y Rakel Winchester ya estamos hermanados. Rakel es también una peleona, se ve a la legua. Gracias a Rafi, Ricardo, Rabel y Jose, y gracias a mi familia por una noche inolvidable. Para terminar esta crónica, una frase para la historia de mi primo Marcos: “¡Viva Van Morrison y los Reyes!”. ¡Qué arte!
Esta crónica debía llevar el suplemento del día después. No había concierto, pero no podemos callar que estuvimos de visita por Córdoba, que visitamos la Mezquita, los jardines de los Alcázares, que nos leyeron la mano (picamos como chinos), que comimos de escándalo en el Rincón de las Beatillas y que descubrimos la gracia y el arte de Patri (mi primita reconvertida en belleza cordobesa, ¡como pasa el tiempo!), que ejerció de anfitriona y nos llevó de lujo por cada rincón que queríamos visitar. Por la noche, con el cansancio por bandera, aún quedaron fuerzas para un picoteo en Mesón “El pelao”, donde Javi y María nos trataron de lujo, nos cosieron a chupitos, pincharon el disco y se declararon fans oficiales de Malacabeza desde ese día. ¡Qué coquinas se comen en ese lugar!. Qué duende y qué arte se esconde en cada rincón de esta ciudad y cómo nos han tratado. Aún quedaba una última copa en el Café de la Luna, que esperamos sea el próximo escenario que pisemos en Córdoba, un escenario que ha pisado gente muy grande. En sus paredes guitarras, fotos y firmas de gente como Sabina, Loquillo, Antonio Vega, Medina Azahara, Pereza, Santana, Quique Gonzalez… casi ná al aparato.
Gracias, Córdoba. Gracias, familia. Volveremos pronto, muy pronto. Ha sido grande, muy grande.
lunes, 22 de marzo de 2010
La Tertulia, Granada
No hay tiempo de reacción. Unas horas de sueño y ponemos rumbo a Granada. 2 de diciembre. Destino: La Tertulia. El viaje se hace duro debido al cansancio y la resaca pero transcurre sin problemas. Llegamos a la Tertulia y descubrimos un lugar con la magia del Libertad 8, si los locales tuvieran parentesco, este sería su primo hermano con acento andaluz, o argentino, o catalán, ahora me explico. Nada más llegar nos sorprende el acento de la camarera, Mercé, con ese nombre no parece muy de aquí, no, es catalana y nos sorprendemos hablando en catalán en Granada, cosas de la interculturalidad. Tras un picoteo se acerca la hora de la actuación. La noche será pródiga en sorpresas. La primera es que Eduardo, el chico que se encarga de vender las entradas, es de Murcia, empezamos a atar cabos y resulta que es primo de Panchi, ya sabeis, La Compañía, Calatrava, digo, Caravaca, en fin, si seguís este blog, os sonará la historia. El mundo es muy pequeño y Murcia se expande.
Se acerca la hora del concierto y de pronto descubro que no está mi sombrero en la maleta. Pánico, soy muy supersticioso de mis cosas, aunque intento que no me dominen. Lo olvidé en el Wurli. Unas llamadas y el sombrero aparece en el camerino. Salvado. Es lo que tiene la “expansión etílica”. Estos días, por Andalucía, estaré un poco más desnudo.
En La Tertulia se toca, al igual que en “L´Astrolabi”, a pelo, sin amplificación. Eso siempre es un seguro de que la gente que va a esos lugares viene a escucharte, y así fue. Fue un concierto familiar, cálido. De nuevo tocamos “Concédeme este vals” y de nuevo, fue uno de los momentos del concierto. Después conocimos a Rosa, que cumplía años y que tres días después nos acompañaría de nuevo en el Ágora Café, otra gran noche, pero para eso habrá que esperar.
En el post-concierto conocimos a Tato, el dueño del local (con permiso de sus vecinos), que resiste los envites de la autoridad y el vecindario a golpe de gracia, sabiduría y un buen juego de cintura. Nos habla del Templo en el que acabamos de tocar. Por ese escenario han pasado, hagan juego, señores: Ángel Gonzalez, Joaquin Sabina, Roberto Goyeneche, Enrique Morente (al cual puedes ver, con un poco de suerte, cualquier noche), a uno se le ponen los pelos de punta imaginando semejante desfile. Pues si, desde ya podemos decir que Malacabeza estuvo allí y volverá. Dejamos hecha la promesa de que en la próxima dedicaremos un “Garganta con arena” al maestro Tato, por su lección de Tango y de vida.
Después Bruno (miembro de la BBC y los minicomponentes, echadles un ojo), el encargado del local, nos deja a todos boquiabiertos empezando una jam alrededor de una mesa, unas copas y el cumpleaños de Amor, en el que nos colamos, con Karma Police de Radiohead, así, pa calentar, me encantó tu voz, boludo y tu arte, que lo sepas. Después todos nos envalentonamos y acabamos desgranando un repertorio de lo más osado: “Wish you were here” de Pink Floyd, “Space Oddity” de Bowie, “Don´t let me down” de The Beatles…, Pablo, que esa noche nos daría cobijo, nos sorprendió con una maneras y un “Pintando en el cielo” de Chaouen que nos dejaron con los ojos como platos. Después fueron cayendo “Enjoy de Silence” de Depeche Mode, “Is this love” de Whitesnake y hasta nos atrevimos con un mini “November Rain” en honor de Sara. ¡Ole la gracia andaluza, la argentina, la murciana y la catalana!.
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